Un paciente puede querer realizarse un tratamiento, confiar en tu diagnóstico y estar listo para continuar. Pero hay un momento que puede cambiar su decisión: cuando conoce el precio.
No siempre significa que el paciente no quiera realizarse el procedimiento. Muchas veces, simplemente no tiene disponible todo el dinero para pagarlo de inmediato.
Y ahí aparece una pregunta importante para cualquier clínica:
¿Qué pasa cuando el paciente quiere continuar, pero el precio se convierte en una barrera?
Una alternativa es ofrecer financiación médica como una opción adicional de pago, para que el paciente pueda evaluar si distribuir el costo del tratamiento en el tiempo se ajusta a su presupuesto.
Llegar hasta el momento de presentar un presupuesto implica mucho trabajo. El paciente ya tuvo contacto con la clínica, recibió una valoración, conoció al especialista y tomó la decisión de considerar un tratamiento.
Pero cuando aparece el precio, la decisión puede cambiar.
Un paciente puede:
El problema es que cada paso adicional entre la intención de realizarse el tratamiento y la posibilidad de pagarlo aumenta la fricción.
Por eso, contar con una alternativa de financiación en el momento adecuado puede ser relevante.
La financiación médica permite que el paciente evalúe una tercera alternativa: no necesariamente tiene que pagar todo de contado ni necesariamente tiene que aplazar el tratamiento.
Puede evaluar una opción para distribuir el costo del procedimiento de acuerdo con las condiciones que le sean ofrecidas y su capacidad de pago.
Para una clínica, esto significa incorporar una alternativa financiera dentro del proceso de atención, sin tener que asumir el papel de entidad financiera.
Con Welli por ejemplo, el paciente puede iniciar su aplicación desde el celular y recibir una respuesta después del proceso de evaluación crediticia. Welli trabaja con diferentes especialidades médicas, entre ellas odontología, cirugía plástica, fertilidad, dermatología, visión y láser, cirugía bariátrica y otras áreas de salud.
No necesariamente.
Una de las ventajas de ofrecer financiación es que el paciente puede decidir cuánto desea financiar. El monto que no se financie debe ser pagado directamente al médico o a la institución médica.
Esto permite que la financiación sea una alternativa dentro de la estructura de pago del tratamiento y no necesariamente la única forma de pagarlo.
Este punto es especialmente importante para las clínicas.
Financiar un tratamiento no significa necesariamente financiar el 100 % de su valor.
Si el paciente obtiene financiación por una parte del tratamiento, la clínica puede gestionar directamente el valor restante. Welli informa al aliado médico cuál fue el monto financiado y el desembolso se realiza una vez la práctica confirma las condiciones necesarias para realizar el procedimiento.
Por ejemplo:
Un tratamiento cuesta $10 millones y el paciente obtiene financiación por $7 millones. Los $3 millones restantes pueden ser pagados directamente a la clínica mediante otro medio de pago, o incluso algunos pacientes piden ayuda a un familiar o amigo(a) para que soliciten un crédito por el valor total o restante.
De esta manera, la financiación puede complementar otras formas de pago, en lugar de reemplazarlas.
No.
Esta es una de las preguntas más importantes cuando una clínica empieza a considerar una solución de financiación médica.
Según las preguntas frecuentes de Welli, los pacientes continúan siendo del médico o de la institución médica. La relación de Welli con el paciente se concentra en la orientación financiera y la gestión del crédito.
Además, Welli desembolsa directamente a la práctica médica y asume la gestión financiera, del riesgo y de la cobranza asociada al crédito.
En otras palabras:
La clínica se concentra en la atención médica. Welli se encarga de la financiación.
No.
Ofrecer una alternativa de financiación no significa garantizar que todos los pacientes obtendrán un crédito.
Cada aplicación está sujeta a evaluación y las condiciones de financiación dependen, entre otros factores, del perfil de riesgo y de las condiciones aplicables al paciente.
Por eso, la financiación debe comunicarse como lo que realmente es: una alternativa que el paciente puede evaluar, no una promesa de aprobación.
No existe un único momento correcto, pero hay uno especialmente importante: cuando el paciente demuestra interés en realizarse el tratamiento y el precio aparece como una posible barrera.
En ese momento, la conversación puede ser sencilla:
“Si quieres realizarte el tratamiento, pero prefieres no asumir todo el valor de contado, podemos revisar una alternativa de financiación.”
La idea no es presionar al paciente para que tome un crédito. La decisión debe ser libre e informada.
La financiación funciona mejor cuando se presenta como una opción más, junto con los demás medios de pago disponibles.
La financiación no sustituye una buena experiencia médica ni garantiza que un paciente vaya a realizarse un procedimiento.
Pero sí puede ayudar a reducir una barrera concreta: la forma de pagar el tratamiento.
Para una clínica, contar con una alternativa de financiación puede significar:
Es importante hacer una distinción.
La decisión de realizar un tratamiento debe partir de la valoración médica, las necesidades del paciente y su decisión informada.
La financiación no debe ser el motivo para realizar un procedimiento.
Su función es diferente: ofrecer una alternativa para que, cuando un paciente ya ha decidido que quiere realizarse un tratamiento, el costo y la forma de pago no sean necesariamente el único obstáculo para continuar.
Un paciente puede estar convencido del tratamiento y aun así necesitar tiempo para organizar cómo pagarlo.
Cuando una clínica no ofrece ninguna alternativa, el paciente puede salir a buscarla por su cuenta, posponer su decisión o simplemente no regresar.
La financiación médica puede ayudar a cerrar ese espacio entre “quiero realizarme el tratamiento” y “puedo pagarlo de una manera que se ajuste a mi presupuesto”.
Y eso no significa convertir a la clínica en un banco.
Significa darle al paciente una opción más para tomar una decisión informada.